La epopeya de Gilgamesh.

Introducción.

Esta epopeya es la obra literaria más antigua encontrada hasta la fecha. Originalmente escrita en sumerio en torno al año 2000 A. C., narra las andanzas del semidiós Gilgamesh, rey de Uruk, una de las ciudades-estado mesopotámicas de la época. El texto actual, algo fragmentado, se recogió mayoritariamente de la biblioteca del rey asirio Asurbanipal en Nínive y está escrito en caracteres cuneiformes sobre tabletas de arcilla.

 Argumento.

Los súbditos de Gilgamesh están cansados de los brutales desmanes de su rey y le piden ayuda a los dioses. Estos crean un rival suyo, Enkidu, que pueda igualarlo en fuerza y brutalidad. Gracias a las satisfactorias labores de la sacerdotisa de la diosa Ishtar, Enkidu supera su bestialidad inicial y se humaniza (es decir, se convierte en un ser civilizado a base de polvos). Guiado por ella, se dirige a Ur, se encuentra con Gilgamesh y tras la pelea inicial se convierten en inseparables amigos (según la versión, en algo más que amigos). Cuando Enkidu fallece, Gilgamesh decide viajar hasta los confines de la tierra con el fin de conseguir los frutos de la inmortalidad, que guarda Utnapsishim (el Noé sumerio) y que constituyen un manjar reservado a los dioses.  Gilgamesh los consigue pero es engañado por la traicionera serpiente que se los come.

¿Por qué leerla?

Me gusta la visión ingenua y desprovista de prejuicios que tenían los sumerios sobre temas como la sexualidad, la masculinidad, la femineidad, la amistad o la muerte. Visión que para los lectores actuales, demasiado influidos por los prejuicios de la cultura judeo-cristiana, puede resultar chocante, escandalosa incluso. Parece mentira que un libro escrito hace 4000 años y recitado entonces en las escuelas o los templos,  NO pueda ser actualmente recomendado como lectura para la ESO, por poner un ejemplo, pero es cierto. Mi conclusión es que nuestros prejuicios y tabúes actuales siguen siendo, en cierto sentido, mayores que los que existían en Ur cuatro mil años atrás.  Aparte de eso, hay que tener en cuenta que la Epopeya de Gilgamesh es asimismo el origen de muchos de los mitos primordiales de nuestra cultura, como el del Arca de Noé, las hazañas de Hércules, el fruto prohibido del Jardín del Edén, Sansón, etc.

Aviso: los textos conservados son fragmentarios, y en general la mayor parte de ediciones de la obra son farragosas. Yo recomendaría por tanto la versión reconstruida de Stephen Mitchell, fácil de entender y ligera de ritmo.

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