Tranvía a la Malvarrosa. Manuel Vicent.

Argumento y estructura.

Esta novela carece prácticamente de argumento, y si nos limitáramos a él, se quedaría reducida a un cuento de poco más de cuarenta páginas: la iniciación sexual, amorosa y personal de Manuel, el protagonista adolescente. Se trata pues un libro que pertenece mucho más al género descriptivo que al narrativo. La gracia de la novela está en la visión nostálgica, maravillosa por su goce sensorial, de los años 50 en Valencia, a pesar del franquismo. Y este “a pesar” es muy importante.

¿Por qué leerla?

Por delante del lector desfilan los colores, los aromas, los sonidos, los hedores de todos los locales y rincones imaginables de la época, incluyendo los del tranvía y la playa de la Malvarrosa, en un viaje tan vívido que parece transportarte a ella. Choca el importante papel que tenían los prostíbulos como omnipresente escuela sexual de los jóvenes de entonces, y la oposición frontal de la Iglesia contra este tipo de locales. Por poner un ejemplo, cuando Manuel entra en uno de ellos, su protector espiritual llega hasta el extremo de perseguirle hasta  su interior y de echarle del local a gritos y empujones. (Curioso que en este aspecto, determinado feminismo haya tomado el relevo de la Iglesia Católica, guardiana ideológica del patriarcal régimen franquista.)

Llama también la atención la tremenda hipocresía de los jerarcas del régimen. Se nos describe por ejemplo la llegada de altos oficiales a un chiringuito de Malvarrosa, acompañados por jovencitas de buen ver que a buen seguro no son sus esposas, y las alabanzas y aspavientos con que son recibidos por parte de los presentes. Por el contrario, cuando el protagonista, retoza con su novia francesa en un sector de playa demasiado cercano al chalet de uno de esos mismos oficiales, este los hace detener por escándalo público. Verdaderamente representativo del espíritu de la época.  

Muy recomendable igualmente leer la otra novela del mismo autor “Son de Mar” donde se explica perfectamente a través de una especie de fábula homérica, la destrucción de la costa levantina a finales del siglo XX, a manos de la especulación y de la construcción desenfrenada de bloques de pisos.

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