BEATRIZ Y LOS CUERPOS CELESTES. Lucía Etxebarria. 1998.

ESTRUCTURA Y PLANTEAMIENTO.

Beatriz y los cuerpos celestes, sigue la estela de una novela anterior de la misma autora, Amor, prozac y dudas. Nos presenta distintos personajes femeninos, que se sienten alienadas, cada una de ellas en su propia manera, respecto a la sociedad a la que pertenecen. No parece haber  solución satisfactoria para ninguno de los pocos modelos de realización femenina ofrecidos. Ni la abnegada ama de casa, ni la intelectual feminista, ni la desmadrada chica que va de fiesta en fiesta, ni la ejecutiva agresiva parecen sentirse satisfechas con el estilo de vida escogido. Tampoco parece dar sentido a la vida el amor, sea lésbico o heterosexual, que acaba decepcionando una y otra vez. No hay futuro, sólo seguir aguantando como se pueda una vida absurda en una sociedad organizada por otros y de un modo que no nos ha tenido en cuenta.

¿POR QUÉ LEERLA?

Si hay una autora que describió de manera bastante completa la mentalidad atormentada de la llamada Generación X, la que sufrió los efectos de la crisis del 92, esa es, en mi opinión Lucía Etxebarría. Sí, ya sé que la supuesta novela icónica de esa generación es Historias del Kronen; pero a mí personalmente me cuesta identificarme con esa cuadrilla de jóvenes desmadrados que no paran de esnifarse coca ni de follarse a travestis. Creo, estoy convencido, de que las primeras novelas de Lucía Etrxebarria encajan mucho mejor con la mentalidad de esa generación. Y, la verdad sea dicha, aunque Etxebarría haya hecho un papel  bastante penoso en La isla de los famosos o en otros shows televisivos, esto no quita que siga siendo una buena autora, una de las mejores novelistas de finales del siglo XX.

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