Los viajes de Gulliver. Jonathan Swift.

Esta novela de viajes imaginarios fue escrita en 1726, la edad de la Ilustración y del principio de la expansión inglesa por todo el mundo. Los viajes de Gulliver se inspiran en otras obras literarias anteriores, como los Viajes de Simbad de las Mil y una noches, o la Historia Verdadera, de Luciano de Samosata,  narraciones en las que los protagonistas viajan igualmente a lugares imaginarios.

La parte de la novela que más éxito ha tenido es la del primer viaje a Lilliput, el reino de seres diminutos del tamaño de un pulgar. El segundo viaje es a Brodgignac, el país de los gigantes; el tercero a Laputa, una ciudad flotante situada entre las nubes donde viven el rey y su corte, acompañados por un séquito de sabios; y el cuarto es al país de los houyhnhnms, una raza de caballos dotados de razón, que crean una sociedad utópica y perfecta, representante del ideal social al que aspiraban los ilustrados del siglo XVIII.

¿POR QUÉ LEERLA?

A pesar de que en la actualidad haya quedado relegada mayoritariamente al ámbito infantil, esta novela cuenta con elementos de reflexión filosófica sobre temas como la naturaleza humana, la guerra, la colonización europea y la política. Y todos ellos están tratados con un sentido del humor, mordaz y escéptico, que puede hacer las delicias del lector actual, ya que se pueden aplicar a diversas facetas del mundo presente.

El primer viaje a Lilliput se trata en realidad de una sátira de la corte y de la política inglesas a principios del XVIII, aunque también serviría para ridiculizar los tejemanejes del poder y de cualquier otro sistema político.

En el viaje a Laputa, el objeto de la sátira son los sabios ridículos y completamente desvinculados del mundo real, que viven en la ciudad flotante entre las nubes. Estos sabios obligan al resto de la sociedad, la que sigue viviendo con los pies en el suelo en el reino inferior, a seguir sus experimentos, tan absurdos y ridículos que convierten su vida en un infierno. Los diseños propuestos por los sabios para construir edificios nuevos, por ejemplo, están tan mal hechos que con ellos sólo se pueden edificar construcciones que queden convertidas en montones de ruinas; las recetas de los sabios para mejorar cosechas convierten a todos los campos de cultivos del reino en un erial… (Nota: Cada vez que leo este fragmento no dejo de recordar a los expertos en pedagogía, que en su vida han pisado una clase con adolescentes, y que se encargan de dictarnos todos los reglamentos y leyes de educación, a menudo tan absurdos que rayan en lo grotesco. Reglamentos y leyes que los profesores de secundaria nos vemos obligados a seguir al pie de la letra, en el aula normal con alumnos reales. El resultado de ello, es que los centros de enseñanza quedan convertidos en una especie de erial educativo).

Otra de las visitas interesantes es la del cuarto viaje, al  país de los houyhnhnms, la sociedad perfecta e ilustrada de caballos. Los houyhnhnms sufren la tremenda desgracia de tener que convivir con los yahoos, una raza humana primitiva diametralmente opuesta al “buen salvaje” de Rousseau. Los yahoos son seres sucios, repugnantes y egoístas, que se rigen por una jerarquía en la que manda el más bestia e imbécil de la tribu, y al que el resto le lamen literalmente el culo (sin duda una referencia a los monarcas absolutos de la época y sus cortes). Este cap´´itulo constituye una buena reflexión sobre el lado más oscuro y miserable de la raza humana, no tan desencaminado si tenemos en cuenta el modo en el que se organizan los chimpancés y otros homínidos con los que compartimos la práctica totalidad de material genético.

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